Food for the Hungry Guatemala

Niñez floreciendo

El derecho al acceso a la educación pública, gratuita y de calidad aún no se encuentra garantizado para la mayoría de la población Guatemalteca. 

La historia de Vilma y su mamá, doña Herlinda, es conmovedora y muestra la determinación y el esfuerzo para superar desafíos. Cultivar girasoles y otras flores es una labor que requiere tiempo, paciencia y dedicación, pero también es su fuente de ingresos. 

Es admirable ver cómo Vilma y doña Herlinda trabajan juntas para enfrentar los gastos de la colegiatura. Este tipo de historias resaltan la fortaleza de las relaciones familiares y la importancia de la unidad para superar obstáculos.

“Cómo a todas las familias, se nos dificulta mucho con el dinero, para poder estudiar tenemos que sacrificar otros insumos necesarios para la familia, debido a que debíamos comprar útiles escolares “ 

“Antes de la intervención de Food for the Hungry tenía mucha incertidumbre, por que no sabía que iba a pasar con mis estudios debido a que ni sabía si iba a seguir estudiando; ahora me siento motivada porque principalmente tengo claro que es lo que quiero ser, me esfuerzo y gracias a Dios hago todas las cosas que me propongo” Vilma 

Tu apoyo puede cambiar vidas y brindar esperanza a más niños y familias. Las becas y ayudas económicas son fundamentales para que jóvenes como Yoselyn puedan continuar sus estudios y alcanzar sus sueños.

Con una donación desde Q150 mensuales, puedes ser parte de esta transformación y darle a más adolescentes en Guatemala la oportunidad de un mejor futuro.

¡Únete hoy y conviértete en un agente de cambio!

ESTAMOS ENFOCADOS
EN LOS NIÑOS

Creemos que cuando una comunidad está equipada para cuidar a sus miembros más vulnerables, todos son cuidados y se elimina la pobreza. Por eso que buscamos desarrollar  comunidades – enfocándonos en los niños. Uno de los indicadores más importantes de que las familias, las iglesias y los líderes comunitarios están haciendo un buen trabajo, se ve reflejado en el bienestar de sus niños. Cuando equipamos a las comunidades con las herramientas y los recursos que necesitan para cuidar a sus propios hijos, las capacitamos para que inviertan en su propio desarrollo.